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La cenicilla polvorienta causada por Uncinula necator, es uno de los mayores problemas para los viticultores. Su ataque al follaje y a los racimos repercute directamente sobre la calidad de las uvas de mesa o las industriales. No se pueden cometer errores: ni aplicar tarde los fungicidas, ni emplear los de eficacia insuficiente.Daños causados por la cenicilla de la vid: Las uvas infectadas no se aceptan para la mesa; La industria las rechaza por falta de grados Brix y porque los mostos no fermentan bien; Se seca el follaje y el sol quema los racimos; Los racimos quedan pequeños. El hongo inverna sobre las lesiones, mediante cleistotecios con varias ascas y apéndices rígidos con extremos enrollados , o conidios, o micelio en los sarmientos. En la primavera, los cleistotecios producen ascas y éstas, ascosporas que llegan por el viento a las guías de la vid. Los conidios y el micelio en los sarmientos invaden las hojas, produciéndose nuevo micelio, conidióforos y conidios que son arrastrados por el viento, y causan la infección secundaria que comprende los racimos. Tanto hojas como racimos se ven recubiertos por un polvillo, formado por los conidios del hongo. La temperatura óptima para el desarrollo de la cenicilla es de 20-31o C y humedad de 70-80%. Estas condiciones se dan mejor cuando se forma el toldo de la vid. |