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El picudo es una de las más importantes plagas de este cultivo en México. Se trata de Anthonomus grandis, una especie nativa de este país, presente en casi todas las zonas algodoneras, excepto Mexicali.
El adulto mide 6 milímetros, su color es café rojizo, claro u oscuro según su edad, con el cuerpo recubierto de vellosidad amarillo claro. Las hembras depositan sus huevecillos en agujeros que hacen con el pico en los botones florales o las bellotas no muy duras. Allí se desarrolla la larva que hace caer los botones, mientras las bellotas no caen, pero, según su tamaño, pueden quedar parcial o completamente inutilizadas para la obtención de fibra. Se presentan varias generaciones de esta plaga a través de la temporada de algodón. Al principio, la infestación parte de focos de infestación en las orillas, por la llegada de picudos provenientes de hospederas silvestres o de otros algodonales. Una vez instalado este picudo en la plantación, es muy difícil y costoso erradicarlo de allí. Por eso se recomienda la vigilancia estrecha y el combate temprano de los adultos, que deben buscarse primero en las flores donde se alimentan de polen.
Dado que carece de enemigos naturales efectivos, cuando se presenta es necesario combatirlo con insecticidas con lo cual –generalmente-, se inician las aplicaciones de la temporada. |