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El gusano rosado es una plaga importante del algodón, debido al comportamiento característico de las larvas jóvenes, que penetran y permanecen en las bellotas.
Las larvas atacan botones, flores y bellotas. Los daños los produce en esta última etapa del órgano floral, en donde vive internamente alimentándose de la fibra del algodón, produciendo fibra manchada y la destrucción de la semilla.
El adultos es de color gris, de hábitos nocturnos y crepusculares, durante el día se ocultan debajo de los terrones, hojarascas y agrietamientos del suelo. Tienen una buena capacidad de dispersión hacia zonas no infestadas pues se ha determinado que pueden desplazarse 60 km.
Una hembra pone de 200 a 400 huevos en forma aislada o en pequeños grupos de 5 a 10. Al comienzo del cultivo los huevos son colocados en los terminales en las ramas o en los pedúnculos o brácteas de los botones florales y en forma aislada. Cuando hay bellotas formadas los huevos son colocados debajo del cáliz, en la base de las bellotas, en el pedúnculo y las brácteas.
Cuando se desarrollan en botones tienden a desplazarse de uno a otro botón luego de consumir el interior de los mismos. Cuando el botón está por abrir, une los pétalos en formación de modo que la flor abre normalmente constituyendo la característica "flor en roseta". Los botones y flores afectadas tienden a caer al suelo, pero un buen número de flores arrosetadas forman bellotas.
Cuando las larvas emergen de huevos puestos en las bellotas la perforan inmediatamente, alcanzado el interior en 30 minutos, pero se calcula que un 90% de larvas recién nacidas mueren antes de alcanzar este objetivo. Las larvas hacen una galería debajo de la cáscara, atraviesa la fibra y se dirige a la semilla, consumiéndolas vorazmente. Completado su desarrollo la larva puede abandonar la bellota o empupar en su interior haciendo un orificio para facilitar la salida del adulto. |